Un futuro inmediato difícil
Un futuro nada promisorio espera al gobierno que preside el perredista Leonel Godoy Rangel para la segunda parte de su mandato.
Independientemente del tema de la seguridad pública y todos los desencuentros en la materia con la administración federal calderonista, el mandatario estatal michoacano deberá encarar una de las coyunturas económica-financiera más complejas de las últimas décadas.
Es cuestión de semanas para saber de qué está hecho el gobierno actual y ello por varios factores en que, más allá de los ingredientes políticos, presionarán como nunca el entorno económico.
El mismo día en que la delincuencia organizada volvió a dar un fuerte golpe con la ejecución de José Manuel Revueltas en una de las zonas comerciales más importantes de Morelia, la empresa calificadora Fitch Ratings degradaba de “alta calidad” a “estable” la calificación crediticia de Michoacán.
En su campaña proselitista que le hizo ganar el Solio de Ocampo, Godoy Rangel prometió, entre muchas otras cosas, la modernización de le administración pública estatal, que cruzaba por una mejor distribución de los recursos.
Fitch Ratings evaluó a la baja el ejercicio financiero del estado por un alto crecimiento del gasto operacional (gasto corriente y transferencias no etiquetadas), que se incrementó el 9 por ciento a mayo de 2009.
Ese factor tuvo el agravante de una significativa reducción de las participaciones federales, mismas que se contraerán un 25 por ciento durante 2009, de acuerdo con estimaciones de Moody’s Investors Service.
Pero el diagnóstico de Fitch no se queda ahí y agrega que ambos factores, aunados a “una creciente propensión del estado a adquirir financiamiento de corto plazo y la persistencia de altos niveles de pasivos no bancarios desde 2007, han reducido la flexibilidad financiera de Michoacán para servir la deuda y poder mantener buenos niveles de inversión a futuro de manera sostenida”.
En los últimos días Godoy Rangel y sus principales colaboradores han dicho que se trabaja en el diseño de una estrategia para encarar la actual crisis financiera que no contemple la contratación de más empréstitos.
El plan suena lógico, sobre todo cuando se tiene conciencia de que, al 31 de marzo de 2009, el pago por el servicio de la deuda pública (intereses y amortizaciones), que ascendía a 6 mil 276.2 millones de pesos (mdP) e incluyen $3 mil 697.2 mdp de la emisión MICHCB 07U a 30 años, registrada por el estado como deuda pública sin recurso, la cual tiene como fuente de pago el 100% de los ingresos provenientes del impuesto sobre nóminas, absorbía 615 mdp, equivalente al 23.3% de un ahorro interno en descenso.
Todos los michoacanos deben apostarle a que las fuerzas políticas del estado hagan la mejor gala de conocimiento en esta materia, pero según un balance de Moody’s Investors Service, Michoacan integra un grupo de 15 estados que deberán usar nuevas líneas de crédito y recurrir a emisiones de deuda para absorber la caída de ingresos federales.
Sean Marion, analista del grupo de finanzas públicas internacionales de la calificadora, mencionó que para algunos es tados, entre ellos Michoacán, será muy complicado, porque “hay entidades que tienen niveles estrechos de liquidez, los cuales tienen menor capacidad para absorber el choque”.
En la línea reflexiva de Marion cabría preguntarse ¿qué? planes tiene el gobierno godoyista para la colocación de la segunda serie de certificados bursátiles por 2 mil mdp, al amparo del programa por hasta 5 mil 500.0 mdp autorizado en 2007 por la LXX Legislatura del Congreso del estado.
Otra noticia negativa para el estado el mismo día en que la acción criminal de la delincuencia tiñó de rojo las calles de Morelia fue que en el Índice de Competitividad Sistémica de las Entidades Federativas 2009 de la prestigiada empresa consultora aregional, Michoacán ocupa uno de los últimos cinco lugares.
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En no pocas áreas de comunicación social de los gobiernos estatal y municipal de Morelia la oportunidad para informar de hechos relevantes brilla por su ausencia.
Hace unos días leí en el portal de la agencia Quadratín que la agencia Fitch Ratings refrendaba la calificación del ayuntamiento de Morelia en ”AA-(mex)” o muy sólida, tras precisar que de enero a mayo de 2009 los ingresos propios del municipio encabezado por Fausto Vallejo Figueroa registraron un incremento de 8.8% en relación con el mismo periodo de 2008.
Enhorabuena para la administración vallejista, pero cabe destacar que dicha evaluación fue publicada a finales de julio por la empresa calificadora en su sitio web.
El dato no es nada despreciable como para tenerlo “enlatado” más de un mes o bien enterarse a destiempo y reflejar un alto nivel de desinformación.
Un elemento que no está de más mencionar que en dicha calificación hay un apartado prospectivo sobre un “entorno negativo en materia de seguridad pública, que pudiera presionar las finanzas municipales morelianas en el mediano plazo”.
Lo anterior, se remarca, constituye una limitante de la evaluación, además de la dependencia de ingresos federales y las contingencias de largo plazo relacionadas con el pago de pensiones y jubilaciones.
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Convincente suena el edil apatzinguense J. Guadalupe Jaimes Valladares cuando expone sus ideas para solicitar un financiamiento de Banobras para reubicar la Expo Feria.
Nadie duda de que el municipio terracalenteno necesite de una infraestructura funcional donde realizar la Expo feria agrícola ganadera e industrial cada octubre.
Jaimes Valladares tiene el fuerte reto de persuadir a una ciudadanía que comienza a preguntarse qué tanto es fundamental destinarle 30 millones de pesos a la construcción de un nuevo recinto ferial cuando la crisis económica y financiera que sacude al país, al estado y al municipio está generando múltiples problemas en varios rubros.
El alcalde posee varios argumentos, entre ellos darle una nueva funcionalidad todo el año al nuevo recinto y la concesión de un crédito blando no oneroso para las arcas públicas. Únicamente deberá saberlos socializar.