Vivimos una crisis global, generalizada en todas las expresiones de la vida, vemos signos de descomposición social: baches en la autopista a Ciudad Lázaro Cárdenas, directorio telefónico todo enredado, crisis de economía y producción en que México no se recupera.
La crisis más profunda, que es fuente de otras crisis se da en el orden moral: falta de respeto a la persona humana, crímenes de una crueldad inaudita, insoportable, sueldos escandalosos e injustificados de muchos altos funcionarios de los tres poderes de la unión, mientras se empobrecen las multitudes, devastación irresponsable del planeta, caída de la calidad de vida.
Se desvía la atención de los grandes problemas, en la agenda legislativa de Michoacán se atienden problemas de una ínfima minoría, los homosexuales.
¿Se busca realmente dar rumbo al país legalizando las uniones gay? ¿Realmente los legisladores están velando por el bien común, substancial de las mayorías? ¿En qué va a cambiar la suerte de las multitudes pobres?
¿Se trata sólo de medidas populistas de una corriente ideológica y de un partido de líderes que quieren parecer modernos, avanzados, progresistas, favorables al pueblo?
Estamos por el respeto a la persona de todos los pecadores, también de los homosexuales. Debemos amar al pecador pero no su pecado. Los actos que van contra la naturaleza y el plan sabio y amoroso de Dios, no podemos justificarlos ni en ellos ni en nadie, porque son pecados que no hacen bien ni a la persona ni a la sociedad. Los actos que van contra la ley natural y divina ciertamente se revierten contra nosotros. Por no tener a la persona como valor central de la conducta, su bien verdadero, estamos viendo tantas violaciones de su dignidad integral y verdadera: trata de personas, prostitución de mujeres, abuso sexual de los niños y otras.
Las tendencias sexuales diferentes se pueden encauzar o se puede ordenar su ejercicio. Los sicarios también tienen sus intereses diferentes y sus derechos y no por eso se van a legalizar los secuestros, torturas, ejecuciones y el crimen organizado.
Tantas violaciones a la ley y crímenes que, parece, se multiplican y aumentan en crueldad, la inseguridad, el deterioro de la convivencia social con todos los sufrimientos y angustias que traen consigo, pueden detenerse.
Se necesitan medidas profundas fuertes, dolorosas, impopulares, nocivas para la carrera por el poder.
Tenemos la fuente de la sabiduría eterna, el secreto del éxito en las orientaciones. No podemos separarnos del plan sabio y amoroso del Padre Dios que nos lleva al éxito y la realización de nuestro destino final. Tenemos la guía de su Mesías, el más grande reformador de la familia humana, Aquél que vino enseñar la altísima dignidad del ser humano. Por enseñar la verdad, el amor, el camino de la vida plena fue víctima de los poderes corruptos y mezquinos de su pueblo, lo sometieron a todas las torturas y le dieron muerte de criminal. El ofreció su vida libremente por la causa del hombre, por hacer un mundo sin corrupción y sin sufrimientos de todos, principalmente de los pobres.
El mostró una fuerza superior, capaz de romper el círculo infernal de la corrupción, egoísta y soberbia. Murió pero venció al odio, la muerte y la maldad del hombre y se levantó triunfante, resucitó. Con su victoria abrió el camino del mundo nuevo de la luz, la seguridad, la vida plena, la paz.
En la Revelación de Dios consignada en la Biblia tenemos el secreto que necesitamos para construir el país que deseamos, el estado, la comunidad ideal. Ahí tenemos la palanca para salir de las crisis, iniciar una recuperación significativa, alcanzar una vida más digna, tranquila, armoniosa.
Si sólo entendiéramos su mensaje y ejemplo a seguir, se detendría nuestra caída libre, empezaríamos a ver la salida, a encontrar las reformas que hacen un México de progreso y vida digna.
Basta con encontrarse con él y seguirlo. Pero hace falta tener toda la humildad y el coraje para cambiar y reformarnos a nosotros mismos. Finalmente, del corazón humano procede la inmundicia, las ambiciones y todas las acciones perversas que producen la crisis y hacen un México de retraso y sufrimiento.