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    PALABRA DE CANDIDATO

Jaime Emilio Stransky/ Quadratín



Sin final feliz

Tenía mucha razón aquel ilustre michoacano de prosapia cardenista al definir a su estado como el laboratorio político de México. Michoacán ha sido escenario de utopías, cuna de héroes, baluarte liberal, y en la historia reciente bastión de una izquierda anémica y fracturada que, no obstante, vuelve a ganar en las urnas. Y esta vez la realidad superó por mucho a las encuestas que colocaban al PRD como favorito con un 27%, seguido por el PRI con un 23 % y el PAN con el 22%. Hablando en números reales, el partido de la Revolución Democrática obtuvo dos terceras partes de las curules en disputa, mientras el PAN alcanzó sólo un tercio y el PRI se quedó, para el asombro general, con las manos vacías. Si contrastamos este panorama regional con la situación nacional, la diferencia es de 360 grados. Mientras en otras entidades el PRI recobró territorios perdidos, doblegó bastiones partidistas y sumó una mayoría representativa en la cámara baja, el PRD descendió vertiginosamente en la preferencia electoral alcanzando apenas un 12%. El PAN, tanto en Michoacán como en el resto del país, se quedó con el segundo lugar después de ostentar mayoría legislativa.

 ¿Qué lectura debemos darle a los resultados locales que, al parecer, se salen de toda lógica y desdicen las encuestas? ¿Se debió a la efectividad de las campañas mediáticas?, ¿a sucesos políticos que enturbiaron el proceso?, ¿a la idiosincrasia de los michoacanos?

  Hace unas semanas revisábamos en este mismo espacio el imaginario colectivo o social del michoacano (La debacle de la guerra sucia en Michoacán). A manera de reflexión decíamos que el PRD representaba,  para un gran sector de la población, un nicho de resistencia más que una alternativa de gobierno. También señalábamos como rasgos profundos de nuestra idiosincrasia el celo por la territorialidad y el respeto de las tradiciones y costumbres. El PRD representa aun para muchos michoacanos los valores del cardenismo, actualmente encarnados en el fundador y líder moral del partido. En el imaginario colectivo reciente, el de las nuevas generaciones, aun permean algunos signos cardenistas, y el PRD proyecta sobre esta población la imagen – según diversas encuestas-  del partido que más se acerca a la comunidad y el más preocupado por la defensa de las causas de las minorías. Esto se hizo evidente en los contenidos de la oferta electoral de algunos de sus candidatos, así como en las campañas por terreno. Cabe destacar que la mayoría de los aspirantes perredistas, como también algunos panistas,  recurrieron al medio digital Internet para comunicar sus propuestas y su trabajo en campaña, mientras el PRI sólo lo utilizó para promocionar a un par de candidatos, y en general contrató estos espacios para colocar anuncios (banners) que no ofrecían ninguna información adicional. En este error “desinformativo” también cayeron los partidos chicos.

 Si la campaña del PAN, fundada en la cruzada calderonista contra el crimen y el narcotráfico, causó rechazo entre la población - que vio en esta campaña el soslayo federal hacia el inminente problema del desempleo y la creciente pobreza -, después del michoacanazo la resistencia fue en crescendo. Nuestra soberanía y territorialidad fueron violentadas y a partir de ese momento la mayoría de los michoacanos nos sentimos agraviados y amenazados. Esto inevitablemente repercutió en la economía del estado, sobre todo en el renglón turístico. Tal conclusión podría interpretarse como el castigo de los michoacanos hacia el gobierno federal que, además de incumplir sus promesas de campaña, ha hostigado a la población con acciones propias de un régimen fascista y reducido sustancialmente los recursos de la federación. Mucho hay de cierto en ello, independientemente del buen o mal gobierno que tenemos, los michoacanos hemos visto amenazada nuestra soberanía y libertades, garantizadas en la carta magna que rige a la nación. Y esta, puede muy bien ser nuestra respuesta.

  “Si es como dices – me cuestionó un conocido personaje panista en el café -, ¿por qué el PAN ganó los dos distritos de Morelia, quedando el PRD en último lugar?”  Michoacán no está en Morelia - respondió alguna vez José Rubén Romero a un inoportuno periodista que le cuestionó sobre su preferencia de situar a Pito Pérez en otros poblados que no fuesen la capital de estado -. Y si nos remontamos quinientos años atrás, podemos encontrar que a diferencia de las ciudades y poblaciones que conforman Michoacán, Valladolid, hoy Morelia, fue una villa diseñada especialmente para los españoles inconformes con la decisión del obispo Quiroga de establecer la sede episcopal en Pátzcuaro, tierra de indios. Si en algo se ha distinguido la sociedad moreliana a través de los tiempos ha sido por su conservadurismo, rayano en lo reaccionario. Ejemplos nos sobran, basta mirar atrás en la historia y ver la forma en que sus habitantes le dieron la bienvenida a su flamante emperador Maximilano. Baste recordar recientemente la alta votación que obtuvo el actual alcalde de extracción priísta Fausto Vallejo, a un año de perder estrepitosamente en las elecciones para senador. Según las encuestas Fausto ganó la presidencia municipal de Morelia por aquello de “que más vale malo por conocido que bueno por conocer” o “más sabe el diablo por viejo que por diablo”.

 Morelia fue el mejor escenario para el rodaje del film “Elliot Ness mexicano” (el título se lo debemos a Obama), sobre todo después del michoacanazo, ya que por medio de esta escena se  evidenció la corrupción de los funcionarios de un gobierno emanado de su enemigo natural, el PRD. Orgullosamente católica,  la sociedad moreliana premió con su voto la peli presidencial demostrando que aun conserva la fe en su hijo pródigo y en sus promesas, y también teme su ira divina.

 La extinción del PRInosaurio de Michoacán es un misterio aun no descifrado en estas elecciones. Se hacen indispensables sondeos de opinión entre la población para determinar las verdaderas causas. Por el momento tratemos de buscar algunas explicaciones. Sin duda, la campaña sucia del PAN recordándole al PRI su pasado negro tuvo los efectos deseados sobre un sector de la población que sufrió en carne propia los excesos de la “dictadura perfecta”. Para estas generaciones sufragar a favor del PRI significa un retroceso en la construcción de la aun endeble democracia mexicana y, por tanto, una traición a los michoacanos (algunos de ellos considerados héroes), que en 1988 provocaron la coyuntura que diera paso a la alternancia política después de un régimen de partido que se instaló en el poder durante siete décadas. Aunque los especialistas discuten que tan arraigado esta en el imaginario colectivo de las nuevas generaciones este evento, podemos suponer que en el caso de Michoacán la imagen de los protagonistas de este parte aguas histórico aun esta presente en la mitología y la cotidianidad de la comunidad. Durante el periodo electoral de 2009 surgió de la memoria arrepentida de un ex presidente la siniestra sombra de otro ex tlatoani, inventor del chupacabras, entre otras mitologías de su sexenio, que además de dejar al país en la ruina, robarle las elecciones presidenciales a un michoacano de prosapia, hijo de nuestro tan querido Tata Cárdenas, se dice borró del mapa a algunos próceres michoacanos del movimiento social surgido del Frente Cardenista. La indiscreción del presidente De la Madrid, parece no haber impactado al resto del país, pero en Michoacán pudo haber calado hondo al reavivar mitos locales. Tampoco los jóvenes encontraron entre los aspirantes del tricolor una oferta electoral que los incluyera ni que llevara a la tribuna sus requerimientos. Y, en el ámbito político local, la imagen de los priístas como el líder de los transportistas Martínez Pasalagua, evidenció a los sectores más retrógrados y reaccionarios del revolucionario institucional aun incrustados en la vida política de la entidad. ¿Dónde está entonces el PRI renovado? ¿Aun no llega a Michoacán?.

Si hay algún ganador en estas elecciones, además del abstencionismo, fue el gobernador Godoy Rangel. Con el triunfo del partido que lo llevó al poder, Godoy tiene la gran oportunidad de reivindicarse ante los michoacanos (entre quienes ha perdido mucha popularidad) y reorientar su mandato hacia el cumplimiento cabal de los proyectos, planes y propuestas que le dieron el triunfo en las urnas. Es tiempo de demostrar, maestro Godoy, que su administración no es la de un gobierno de bajo perfil, aunque nos traten de perros de rancho.


 

- Guía metodológica para el análisis del mensaje electoral

- LAS CAMPAÑAS MEDIATICAS DE LOS TRES GRANDES

- DOS MUJERES EN CAMPAÑA.

- Marianita en Michoacán.

- Tres Mosqueteros y una campeona.

- La debacle de la guerra sucia en Michoacán

- ¡ PRONÓSTICOS ELECTORALES, LLENE SU QUINIELA !

   

© Quadratín marzo 2005

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