La debacle de la guerra sucia en Michoacán
Contrariamente a la preferencia electoral que se registra en la mayoría de los estados a favor del PRI como primera fuerza política del país, Michoacán es la excepción. Considerado la tercera fuerza política, el PRD se pone a la cabeza de la preferencia electoral a sólo once días de la Elección Constitucional para elegir a los doce Diputados Federales de mayoría relativa. Según una encuesta realizada en vivienda por Consulta Mitofsky, el Partido de la Revolución Democrática está 4 puntos porcentuales arriba, con un 27%, de su más cercano contendiente el PRI que registra el 23 % de la aceptación del electorado. El PAN le pisa los talones con sólo un punto de diferencia, es decir con el 22%.
Y, ¿a qué se debe este repunte?- nos preguntamos- si hasta hace un mes la situación en Michoacán mostraba lo contrario ubicando al PRD en el tercer sitio de las preferencias. ¿No surtió efecto la campaña sucia del PAN apoyando y avalando las acciones del presidente Calderón en el combate al narcotráfico?
¿No fue suficiente la ignominia del “michoacanazo”? , entre otros fracasos de un gobierno emanado del sol azteca.
En otras entidades el resultado hubiera sido inversamente proporcional, pero en Michoacán otro es el cantar; por algo nos jactamos de que nuestro estado, cuna de los próceres de la independencia, es el laboratorio político de México. Contrario a lo que muchos politólogos, analistas y periodistas pronosticaban, ni la guerra sucia del PAN ni el descontento social hacia el gobierno estatal en turno, han sido capaces de desarraigar el perredismo de estas tierras.
Y no se crea que ha de ser por puro amor al perredismo, doña Fabiola. Echemos un vistazo al imaginario social de los michoacanos y seguramente ahí encontraremos la respuesta. Desde tiempos prehispánicos nuestra idiosincrasia se ha nutrido de la resistencia hacia nuestros vecinos. Y hablo de resistir en el mismo sentido que Michel Foucault se plantea la relación irreductible de los individuos hacia el poder ante la imposibilidad de transformarlo. Los michoacanos primero resistimos a los aztecas, luego a los conquistadores, hoy parece nos toca resistir los embates del gobierno federal. Por ello, el PRD representa para un gran sector de la población un nicho de resistencia más que una alternativa de gobierno.
Otros rasgos de nuestra idiosincrasia son el celo por la territorialidad y el resguardo de las tradiciones y costumbres, lo que nos hace muy regionalistas. Esto debía estar grabado en la memoria genética del presidente Calderón, que se ostenta así mismo orgulloso michoacano.
Para sus paisanos es y será difícil olvidar las promesas incumplidas de que a Michoacán le iba a ir muy bien y perdonar la traición implícita a su tierra natal al exponerla a los ojos del mundo como el narco estado mexicano por excelencia.
Esto no quiere decir que la preferencia electoral sea una muestra de solidaridad de los michoacanos hacia su tan golpeado gobernador, cada vez más impopular en las encuestas. Ni tampoco implica reconocimiento y confianza hacia su partido. Si en diversos estados de la República la guerra sucia del PAN tuvo muy buenos resultados colocándolo en los primeros lugares de preferencia, en otros benefició al PRI - su oponente natural en estas elecciones intermedias – y de rebote al PRD, pero en Michoacán encontró su debacle.
Los estrategas y comunicadores del PAN creyeron que el juego en estas elecciones consistía, en todos los estados, en meter las bolas a una misma buchaca cuando, en algunos casos como Michoacán, se trataba de jugar una carambola a tres bandas.
En lo que respecta a la percepción de las tres principales fuerzas políticas en el estado , el PRI ha incrementado significativamente la confianza entre los votantes con su posicionamiento de campaña “PRI renovado” y también como efecto de la guerra mediática en su contra; el PAN ha perdido credibilidad aunque se le reconoce junto con el PRD por ser el organizado, honesto, gobernar mejor y dar mejores oportunidades a la mujer; mientras que además de los atributos mencionados, al PRD se le ubica como el partido que más apoya al campo, el más unido (aunque también el más conflictivo internamente), el más democrático y el más preocupado por el bienestar de los pobres.
No nos dejemos embaucar por los partidos , estimado elector, cuyas estrategias políticas y mediáticas están diseñadas para lograr a toda costa la mayoría en el Congreso de la Unión. Según los porcentajes arrojados por las encuestas, podemos prever que la proporción será en tercios, lo que obviamente dificultará los acuerdos y negociaciones necesarios para el país. Sin embargo, estoy convencido de que la mejor elección, aquella que le hará tener limpia su conciencia ciudadana será votar por los individuos (candidatos) en virtud de sus características, experiencia y propuestas y no por el instituto político que representan.